Muchos de nosotros quizá hemos tenido la oportunidad, al menos una vez en la vida, de hablar frente a un público. Seguramente, la experiencia de sentirnos “en el ojo del huracán” no nos ha dejado recuerdos muy gratos. Y es que es muy común que queramos huir de la situación de pararnos y hablar ante otras personas, sea en el contexto o la circunstancia que sea. ¿O acaso no has tenido sudoración en las manos, aumento del ritmo cardiaco o quizá una presión en el pecho en el momento de exponer o dirigir una reunión? Se nos cierra la garganta, nos tiemblan las piernas y las manos, nos da malestar estomacal, nuestra mente queda en blanco o confusa, o hacemos largos silencios, entre otras cosas. A mi escuela llegan muchas personas, por no decir todas, contando sitMás allá del miedo escénicouaciones similares, e incluso peores. Sin embargo, todas parecieran ponerse de acuerdo en decir una frase muy común: “Sufro de miedo de hablar frente al ...